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Ha podido celebrar su cuarenta aniversario como cantautor y compositor de folk con una guitarra en sus manos y sobre un escenario. Fue en el año 62, con apenas 20 años, cuando su nombre llega a todos los rincones de los Estados Unidos con Blowin’in the wind, una balada que puede ostentar el récord de canción más plagiada, cantada y versioneada en las últimas décadas, lo cual no es poco.
En los años 60 descubre su talento innato para escribir canciones y componer melodías que encajan, de forma exacta, con las ideas que sobre ella se van desgranando. Sus años de fiel seguidor de Woody Guthrie, el gran padre del fork norteamericano, le valieron al joven Dylan para mucho. Años viajando con su guitarra por las polvorientas carreteras de diferentes estados cantando a su idolo Guthrie le valieron para sentir la música popular y el pop americano de forma magistral, para llegar a sus raíces y entender sus mas complicados misterios. Para él solo hay una forma de vivir la música y es con el compromiso y la cercanía de la calle que es la verdadera musa y la gran inspiradora de sus temas. Para Dylan, la grandeza del fork reside en esa cercanía al pueblo que hace que las canciones cobren vida en la gente.
Desde sus comienzos sorprendió su gran capacidad para la poesía y sus dotes de comunicación. Con un estilo y una voz alejadas del formalismo y la técnica el grado de comunicación y cercanía con la mayoría del pueblo americano era asombrosa, inexplicable para los críticos del momento que veían en él un fenómeno pasajero con poco futuro.
Bob Dylan visitará España en donde dará 6 conciertos a mediados de julio: en Barcelona, Benidorm, Motril, Alcalá de Henares y 2 en Córdoba. |
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