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JAIME ROSALES

Las horas del día, su primera película

Jaime Rosales debuta como director con su primer largometraje: LAS HORAS DEL DIA, película seleccionada a participar en la Quincena de Realizadores del pasado Festival de Cannes, y que además se llevó un premio.

Su incursión en el cine se remonta a una estancia en Cuba donde obtuvo una beca para estudiar dirección en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV) en la Habana. En 1997 su corto Virginia no dice mentiras, fue premiado en los festivales de Paza y Camagüey (Cuba), en 1998 rodó Yo tuve un cerdo llamado Rubiel, que fue premiado en los festivales de Huesca, La Habana y Santa Fe (Argentina). Sus siguientes cortos fueron: Episodio (Premio de la muestra audiovisual de Cuba)y Palabras de una revolución. En 1999, rueda La pecera donde obtuvo premios en los festivales de Kiev (Ucrania) y Figueira da Foz (Portugal). Ese mismo año, recibe otra beca en la Australian Film Television en Sydney. A su regreso de Australia trabaja como guionista de televisión hasta marzo de 2001, cuando arranca la productora Fresdeval Films.



Una apuesta por transmitir las emociones

Todo este breve repaso al currículum de cineasta de Jaime Rosales no nos serviría si no fuese por su capacidad de sorprender al espectador con un cine diferente, muy personal, duro como un documental pero original, real como la vida misma, que retrata el perfil de un psicópata que podría ser cualquier persona de la calle. Este es el mayor mérito de Rosales, apostar por un lenguaje difícil, desprovisto de todo artificio, sin música y conseguir transmitir emoción. El saber descubrir lo anómalo de lo cotidiano, dar el ritmo y la tensión en actos aparentemente rutinarios y acercarnos con su cámara a las incógnitas que esconde el alma humana de cualquier ser, sea bueno o malo. Si algún parecido se le puede buscar al cine de este joven director, aparte de sentirse deudor de Godard, a quien admira profundamente, sería en la actualidad con Haneke con quien encuentra similitud en los planteamientos estéticos, especialmente en la película Código Desconocido.



Al espectador hay que estimularlo

Al espectador hay que estimularlo" nos dice Jaime en la rueda de prensa posterior al pase de Las horas del día, "me gusta utilizar un lenguaje diferente porque así cambian los mecanismos psicológicos del espectador cuando ve algo nuevo", y desde luego que lo consigue. La película de Jaime Rosales puede gustar mucho o puede que llegue a dormir al espectactador menos acostumbrado a este tipo de cine, pero seguro que no deja indiferente y que hace pensar, es una manera de reflexionar sobre el sentido de la vida, es un intento de entender cómo nos comunicamos, como no nos entendemos, y de la falta de entendiemiento entre los seres humanos, con los más cercanos, con nuestra madre, novia o amigos. Sus imágenes son poderosas, sus encuadres estudiados, su formato le limitaba en cierta medida pero era intencionado y deja un sabor de boca agridulce que no se olvida fácilmente. De este director seguiremos oyendo hablar, por su rareza, por su próxima película y por más premios que conseguirá porque tiene un universo muy particular y consigue plasmarlo con aparente simplicidad. Jaime Rosales estoy orgullosa de tí, has cambiado desde los 10 años pero tu curiosidad y sentido del humor siguen intactos.




MARINA ABRAMOVIC
ARTHUR MILLER