Las fotos son intencionadas siempre. La intención nunca es honesta, no debe serlo. Es maliciosa. Yo, por mirar con malicia, recojo ecos vivos de lo que vieron mis ojos. Poseer presencias me excita. Me alimenta. No puedo tener una mirada inocente. En esos momentos ni yo me conozco, fotografío lo vivo como ya muerto. Con la intencionalidad de un forense y...¡ahí te quiero ver!. No es fácil.



Todo es visible por defecto, solo entendiéndolo así puedo admitir ser fotógrafo. Jugar con el exceso de ver y de verme. Un juego masoquista: atrapar mi suspiro en la foto. La fotografía se asienta en la fe de lo que es visible, por tanto, el suspiro no puede verse; pero fotografiar me obliga a encontrarlo, a multiplicar lo que miro.

Hasta el 30 de julio de 2007. Galería Juana de Aizpuru. Madrid.

Información e imágenes cortesía de la Galeria Juana de Aizpuru

 



CANDIDA HÖFER
OUKA LEELE