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Decorados pintados como cuadros expresionistas, dibujando callejuelas estrechas, lúgubres y tenobrosas y habitaciones angostas y asfiaxiantes albergan a los personajes maquillados como momias del El gabinete del Dr. Caligari. Director de un angustioso manicomio, que utiliza sus poderes hipnóticos para inducir a sus víctimas a cometer asesinatos . Hasta que un joven paciente luche con todas sus fuerzas para destaparlo y así salvar a su amada si darse cuenta que todo lo que cree haber visto es producto de su imaginación.
De Robert Wiene, El gabinete del Doctor Caligari (1919) es la película que sentó las bases del expresionismo alemán aunque la historia haya dado mayor protagonisto a las figuras de F.W. Murnau y Fritz Lang. Hoy en día bombardeados por la producción comercial asombra ver la libertad creativa de Wiene, y el potencial plástico de la película en el que no tienen cabida las pretesiones realismas.
El Festival de Cine Alemán ofreció el pasado 14 de junio en los cines Palafox, la proyección de la cinta reaturada. Acompañada por una orquesta de cámara que interpretó una versión de Aljoscha Zimmermann de la música original. Un espectáculo para no perderse.
Fue el colofón a una semana en la que se exhibió la producción alemana actual de largometrajes: Das Fliegende Klassenzimmer (El Aula Voladora) de Tom Wiegand. La película alemana mas taquillera del año 2002; Halbe Treppe (A mitad de camino) de Andreas Dresen, Oso de Plata en Berlin 2002, en competición en Valladolid 2002 y Pigs Will Fly de Eoin Moore, en competición en San Sebastian 2003 fueron algunos de los títulos. Los jóvenes cineastas se dieron a conocer gracias a una selección de los mejores corto del año anterior que la Exportunion presenta como cada año en Cannes. Y por último se homenajeó al realizador Volker Schlöndorff con la exhibición de El Tambor de Hojalata, El Honor perdido de Katharina Blum y El joven Toerless. |
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