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La obra de Angela Bulloch trata los temas del tiempo y la memoria utilizando elementos visuales y tecnológicos. Para ello ha utilizado juegos de ordenador, imágenes de películas, teoría musical…, todos los códigos comunes a una generación para analizar los sistemas de percepción de esta y su manera que tiene de interrelacionarse.
Desde el año 2000 su obra se centra en el uso de los módulos dmx, unos cubos de madera en cuyo interior tres luces de los colores básicos permiten proyectar cualquier color sobre su superficie de cristal traslúcido. Esta nueva paleta, creada por Bulloch en colaboración con Holger Friese permite crear infinitas combinaciones de colores que Angela Bulloch ordena partiendo de referencias figurativas. Una película de Ang Lee, la obra de André Cadere o una serie matemática son los puntos de partida para toda una serie de variaciones de colores de los módulos ubicados en el espacio. La propia estructura de los módulos nos hace pensar en las pistas de baile y en la iluminación de espacios públicos y de los escaparates: elementos de la cultura popular que contienen toda una reflexión sobre la iconografía de una época.
La exposición contiene dos obras de instalación diferentes, ambas construidas a partir de dieciséis elementos de píxel. Una de las piezas consiste en una disposición horizontal de elementos sobre el suelo, que constituye la base del programa, con una capa animada superpuesta. La pieza fue construida como un todo, tras lo que fue dividida de forma que es posible ir combinando sus elementos desde diferentes perspectivas visuales hasta componer aquella en la que fueron realizados. Una imagen vertical compuesta, espaciada horizontalmente
Hasta el 5 de marzo de 2005. Galería Helga de Alvear. Madrid
Texto y fotos cortesía de la . Galería Helga de Alvear. |
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