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Considerada como una de las artistas más representativas de la “Movida madrileña”, Patricia Gadea (1960-2006) inicia sus trabajos a finales de la década de los 70. Encuentra en el movimiento y espontaneidad de Madrid el lugar perfecto en donde desarrollar un trabajo figurativo con paralelismos con el cómic, la ilustración y el Pop Art.
Calificada por muchos como una inteligente interprete de lo cotidiano con una crítica sin contemplaciones, aporto una de las visiones más originales transgresoras de los artistas del momento.
De Madrid pasó a Nueva York en donde residió varios años en contacto con artistas como Juan Ugalde.
A su regreso, a finales de los 80, a Madrid, abrieron una galería de arte alternativo y crearon una revista, que durante unos años fueron el motor de muchas innovaciones de un arte español joven más comprometido con la realidad política y social.
En los últimos años Gadea estaba obsesivamente reflexionando sobre el tema de la mujer en la actualidad; esto quedó reflejado en muchas de sus obras. El otro tema obsesivo era la luz. En Palencia tuve la ocasión de grabar una charla con ella sobre este aspecto. Lo que yo no sabía es que la luz de la que ella me hablaba era la oscura luz de la muerte que la estaba esperando a la vuelta de la esquina.
Sus últimos años los vivió sin apenas recursos en la ciudad de Palencia dando clases de arte a niños y cuidando ancianos. “La mejor pintora de su generación, la de la 'Movida' madrileña, murió sola y sin un céntimo en el bolsillo” |
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