JORN UTZON

Una vida y una obra coherente

Treinta años después de su retiro voluntario Jorn Utzon, arquitecto del la Opera de Sydney, ja sido galardonado con el Premio Pritzker. La máxima condecoración en el mundo de la arquitectura que le será entregada el 20 de mayo en la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Considerado por unanimidad el gran genio de la arquitectura del siglo XX. Para muchos el mejor arquitecto del mundo, referencia obligada en los estudiantes de arquitectura. Padre de uno de los edificios más conocidos del planeta, símbolo inequívoco de un inmenso país como Australia. Uno de los escasos ejemplos de grandes genios apartados de la admiración y el reconocimiento por la falta del entendimiento y el escaso interés cultural de los políticos. En definitiva, un ejemplo de la lamentable realidad que vivimos en donde la cultura y el arte depende del poder económico y de los intereses particulares.

Su desconocida personalidad y su selecta obra despierta la admiración y el respeto de todos sus colegas y del cualquiera que se deje seducir por la arquitectura.

Nacido en Copenhague el 9 de abril de 1918. Hijo de un diseñador de yates realizó sus estudios en la Academia de las Artes de Copenhague. A los 24 años se trasladó a Suecia en donde tomó contacto con la obra de Erick Gunnar Asplund fallecido 2 años antes. Desarrolló su trabajo de la mano de Alvar Aalto y de Frank Lloyd Wright a los que siempre ha considerado como maestros. Años después, su incansable curiosidad le llevó a viajar por el mundo haciendo paradas en diferentes ciudades sudamericanas, principalmente Méjico.

En el 57 un joven y desconocido arquitecto ganó uno de los concursos más codiciados y con más competencia. Ni más ni menos que la construcción del edificio de la Opera en uno de los lugares más privilegiados de la floreciente capital australiana de Sydney. Al concurso se presentaron proyectos de más de 200 arquitectos de 30 países. En tales circunstancias se produjo la sorpresa y Jorn Utzon fue elegido para poner en marcha un proyecto revolucionario. Una magna construcción coronada por dos grandes estructuras de conchas superpuestas con una clara inspiración en la naturaleza. La construcción rompía con todas las reglas de la arquitectura tradicional en módulos en donde se conectaban de forma perfecta elementos de estructura y proporciones similares. Utzon dio un gran paso adelante dando vida a la unión de elementos diferentes en un conjunto mucho más cercano a la naturaleza. Antes había sido imposible conseguir en una estructura de estas dimensiones.

En el año 66 el arquitecto danés rompío sus relaciones con la clase política después de los problemas técnicos y económicos que constantemente se le plantean. Siete años después, en el 73, se inauguró la Opera de Sidney sin la presencia de su autor y sin una sola mención su nombre en los discursos que allí se leyeron.

En el 67 Jorn Utzon inicío su retiro mallorquín. En esta isla construyó su vivienda de cara al bello acantilado de Porto Petro. Una alegoría a un velero que despliega todo el volumen de su velamen saliendo de las rocas al que llama Can Lis. Allí permaneció el maestro cerca de 20 años antes de construir sus segunda residencia, su actual casa. En ella abandonó la costa para adentrarse en la montaña siempre teniendo el mar como horizonte.

La obra de Utzon figura como referente en cualquier manual de arquitectura. Además de la conocida opera de Sidney ha desarrollado proyectos con una singularidad fuera de toda duda. El conjunto residencial de Fredensborg (63) y la Iglesia de Bagsvaerd (76) ambos en Dinamarca así como la Asamblea Nacional de Kuwait (85).