| ARQUITECTURA
  | ARTE     | CINE     | PERSONAJES     | DISEÑO     | FOTOGRAFÍA     | LIBROS     | MODA     | INDICE  
General:
Inicio
| Mapa Web
| Links
| Alday Comunicación
| Contacto
| Somos...

EL PLAZA CAMBIA DE DUEÑO


Emblema de la ciudad de Nueva York

Isaac Tashuba, un hombre de negocios israelí de 56 años, se acaba de convertir en el nuevo propietario de uno de los emblemas de la ciudad de Nueva Cork: el Hotel Plaza.

Dentro de tres años, en el 2007, cumplirá su centenario. Desde su inauguración en los primeros años del siglo XX y a lo largo de muchos años fue considerado como el hotel más grande y lujoso del mundo. Menudo son los americanos para vendernos sus grandezas. Obra del arquitecto Henry Janeway Hardenbergh como replica de los grandes palacios franceses su desorbitado coste (12 millones de dólares) suponían una cantidad desorbitada imposible de rentabilizar alquilando habitaciones, por muy lujosas que fueran.

Situado en una zona privilegiada de la Gran Manzana, la 59 con la Quinta Avenida, haciendo esquina a Cental Park, buena parte de los balcones de sus más de 800 habitaciones tienen una vista inigualable al famoso parque.

Los vendedores han sido el grupo hotelero británico Millenium & Copthorne (M&C) y el príncipe saudí Alwaleed, considerado el cuarto hombre más rico del mundo, que compartían al 50% la propiedad.

El Hotel Plaza, que el pasado año presentó unas pérdidas de 900.000 dólares, fue adquirido por M&C y el príncipe alauí al empresario Donald Trump en 1995 por 325 millones de dólares. Desde entonces, han invertido 40 millones de dólares en la remodelación del hotel.

Las intenciones de su nuevo propietario pasan por convertir buena parte del hotel en pisos y apartamentos de lujo y conservar parte del exquisito hotel de lujo en la parte restante. El reto convencer a los adinerados de todo el mundo para utilizar los servicios del mítico hotel a unos precios que pueden llegar a superar los 15.000 dólares por suite y noche.

   



HIRO YAMAGATA SACA LOS COLORES AL GUGGENHEIM
JOSEP LLUÍS SERT